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VIDA DE DON BOSCO

  CAP 8

  DIVERSIONES (1846 – 1864)

 

  ·        Los juegos

·        Don Bosco y la música

·        El teatro

·        Paseos y Excursiones

·        Las excursiones de otoño

  · Los juegos

Como educador de los jóvenes Don Bosco cultivó los juegos, la música y los paseos.

En cuanto a los juegos y a los ejercicios  físicos demostraba dotes  especiales. Como joven, realizaba saltos peligrosos, caminaba en una posición invertida; como acróbata, saltaba, corría, bailaba sobre una cuerda. Su biógrafo don Lemoyne recuerda que a los 53 años en 1868 desafió a unos 800 jóvenes en el patio del Oratorio a una carrera y salió ganando.

Una de las preocupaciones principales era dotar al Oratorio de bochas, fusiles y  espadas de madera, de zancos y de los primeros instrumentos de gimnasia. Los muchachos se empeñaban en toda clase de juegos: careras,  saltos y competencias movidas. En los juegos a veces participaba el mismo don Bosco y el entusiasmo llegaba al extremo del esfuerzo y la alegría. Los recreos eran momentos de distinción y de  renovación corporal para seguir el trabajo o el estudio; eran también una expresión de la alegría juvenil y de libertad personal.

Una de las frases favoritas que propiciaba don Bosco era : “Sé alegre”, invitando indirectamente a jugar. La experiencia le enseñaba a cada  rato  que, donde no se juega reina el aburrimiento y el ocio que son malos consejeros. Mientras que la alegría del juego mantiene  y desarrolla la   rectitud, la confianza y el equilibrio.

Solía repetir a sus  alumnos con San Felipe Neri (1515-1595) “a su debido tiempo corran, salten, diviértanse cuanto quieran pero no cometan el pecado”.

A sus jóvenes les dijo un día: “Estoy contento de que uds se diviertan, que jueguen, que siempre estén alegres; éste  es un método para hacerse santos como san Luis”.

  ·        Don Bosco y la música

  La música  fue otro método que lo apasionaba a Don Bosco para la educación. Como buen italiano amaba el canto. Tenia una buena voz como tenor. Como estudiante en Castelnuevo aprendió algo de violín, piano y órgano. Tenia los conocimientos suficientes  como para estar en grado de componer alabanzas  religiosas y dársela a su jóvenes. En 1845 empezó a hacer cursos de canto a un grupo de muchachos. Con la ayuda de dos sacerdotes (Nazi  y Chiatellino) enseñó música vocal y alcanzó a crear coros de canto  gregoriano y polifónico. Durante los paseos en las cercanías de Turín los muchachos cantaban canciones acompañadas de un tambor, una trompeta y una guitarra. En 1855 Don Bosco creó la  banda musical entre los alumnos artesanos. En un principio contaba con solo 12 instrumentos. Pero, para el año 1864 ya eran cerca de 30. Decía él: “ Un Oratorio sin música es un cuerpo sin alma”.. La música es un secreto para el éxito de una buena educación.

 ·        El teatro

  Otra actividad que cultivó Don Bosco en su Oratorio fue –sin duda- el teatro. El 29 de Junio de 1847 los oratorianos representaron una comedia graciosa titulada “Un Cabo de Napoleón” que  tanto agradó e hizo reir al mismísimo Arzobispo Franzoni.

Desde 1849 el joven Carlos Tomatis preparaba espectáculos de títeres para ocupar a los internos, los domingos en la mañana cuando Don Bosco confesaba a los externos. Desde 1851 se empezaron a representar farsas o pequeñas comedias y academias poéticos-musicales. Don Bosco buscaba como fines del teatro: distraer, instruir y educar.  El prefería las obras alegres y que hacen reír. Evitaba las tragedias y los dramas sentimentales o   violentos y todo lo que  fuera chabacano y de mal gusto para los  espectadores.

  ·        Paseos y Excursiones

  Don Bosco, sacerdote educador, encontraba en los paseos y excursiones un instrumento ideal  de formación. Cultivó desde el principio los paseos y las peregrinaciones a santuarios. En las Memorias del Oratorio se habla en forma pintoresca se sucesos como éste:”el bocadillo que se llevaba, la subida hasta la basílica en compañía de don Bosco, que motaba un  caballo jadeante, la  cacofonía de los instrumentos musicales, la alegría de los muchachos, cansados de  reír, de jugar, de cantar y de   gritar y el  voraz apetito de llegar.”

Otros paseos se realizaron fueron : uno  en el Monte de los capuchinos , otro a Susa, otro a la abadía benedictina de San Miguel y otro paseo fue a la Cárcel La Generala de Turín, en donde –siempre con el permiso de don Bosco- los presos de la cárcel se  fueron a dar un DIA de libertad fuera de los barrotes del nosocomio. Al regreso- estaban  tan alegres y contentos los presidiarios que hasta se habían olvidado de podían escaparse y no regresar más a la cárcel. Estas excursiones provocaban mucho entusiasmo y alegría entre los jóvenes.

  ·        Las excursiones de otoño

  Las excursiones de otoño de cuatro semanas e inicio de octubre son dignas de especial  consideración:  al comenzar eran unos 20 muchachos. Pero, al final de 1859 superaban el centenar.

En estas excursiones especiales solo participaban los jóvenes que tenían buena conducta y eran ejemplos en la disciplina y en el estudio: se preparaba todo lo necesario para comer y vestirse, la música de la banda, el canto y el teatro, que eran actividades especialmente desarrolladas en estas excursiones. Empezaban con paseos en las colinas del Monferrato en la época de la vendimia. En los últimos años don Bosco obtuvo de la dirección de ferrocarriles  dos vagones completos para llevar a sus muchachos sin pagar un centavo hasta llegar a Génova. La banda, el teatro, la música , las misas cantadas y los juegos de los muchachos atraían a la gente y les mostraban como se puede servir al Señor con la alegría.

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