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VIDA
DE DON BOSCO
CAP 3
EN
EL COLEGIO ECLESIÁSTICO “SAN FCO. DE ASIS” ( 1846 – 1844)
A don Bosco- recién ordenado sacerdote-
se le ofrecen varios campos de trabajo. Don Bosco le consulta a don
Cafasso y éste le aconseja no aceptar estas ofertas. En cambio, si pudo entrar
en el Colegio Eclesiástico de San Francisco de Asís que don Cafaso dirigía en
Turín para estudiar Teología Moral y completar la formación sacerdotal. Allí
se quedara don Bosco durante 3 años. Los sacerdotes estudiantes del Colegio
eran 45 . Por la mañana tenia conferencia con don Guala y por la tarde con don
Cafasso. Durante el día visitaba hospitales, cárceles, institutos de
beneficencia. Predicaba y enseñaba el catecismo a niños y jóvenes. Don
Cafasso fue el Director Espiritual de don Bosco.
Luego de este triste
sucedo don Bosco se dedicó por entero a formar Oratorios en Turín para educar
a la juventud perdida. En 1850 ya había unos 15 de estos oratorio fundados por
San Felipe Neri
2.- Difusión de la
buena prensa (Las Lecturas Católicas)
3.- Preparación de
los nuevos sacerdotes
4.- Fidelidad al Papa
5.- Anti-jansenismo
6.- Santidad y
apostolado de los laicos
7.- La espiritualidad
(“Dame almas y llevaos lo demás”)
-
No sé – le respondió el joven avergonzado
-
Ven! – le contestó el otro- quiero que ayudes a misa
-
No sé – repitió el jovencito- nunca lo he hecho.
-
Qué animal eres! – dijo el sacristán furioso – Si no
sabes ayudar a misa ¿para qué vienes a la sacristía? Y diciendo esto tomó un
plumero y le golpeó el hombro y la cabeza del muchachito
Mientras
el otro (don Bosco) replicó:
-
¿Qué haces? – grité yo en alta voz- ¿Por qué lo golpeas?
-
Porque viene a la sacristía y no sabe ayudar a misa
-
Ha hecho mal...
-
Y a Ud ¿qué le importa?
-
Es mi amigo. Llámalo inmediatamente. Tengo que hablar con él.
-
¿Has escuchado Misa?
-
No – le dijo
-
Ven a escucharla, luego te hablaré de algo que te va a gustar.
Terminada la misa y
la acción de gracias lo llevé al Corito y yo con la cara bien alegre le hablé
y le dije:
-
Buen amigo, ¿cómo te llamas?
-
Bartolomé Garelli
-
¿De dónde eres?
-
Del pueblo de Asti
-
¿Qué oficios tienes?
-
Soy albañil
-
¿Está vivo tu padre?
-
No, ya murió
-
¿Vive tu mamá?
-
También ella murió
-
¿Cuántos años
tienes’
-
Dieciséis
-
¿Sabes leer y escribir?
-
No ...
-
¿Sabes cantar?
-
No ...
-
¿Sabes silbar?
-
Aquí Bartolomé se rió. Era lo que yo quería. Comenzábamos
a ser amigos.
-
¿Hiciste la primera Comunión?
-
Todavía no
-
¿Te has confesado?
-
Si, cuando era más chico
-
Y, ¿te vas al catecismo?
-
No me atrevo. Los chicos se ríen de mi.
-
Y si yo te enseñara
el Catecismo ¿vendrías?
-
Si, con mucho gusto
-
También ¿en este lugar?
-
Si, pero con tal que no me peguen
-
Quédate tranquilo. Ahora que eres mi amigo nadie te tocará.
-
Y cuando quieres que empecemos?
-
Cuando Ud quiera
-
¿Ahora mismo?
-
Si, con mucho gusto”.
Don Bosco se arrodilló
y rezó el Ave María. Sobre este hecho, cuarenta y cinco años más tarde dirá
a sus salesianos: Todas las bendiciones llovidas del cielo son fruto de ese
primer “AveMaría” dicho con fervor y recta intención”. Terminado el
Avemaría Don Bosco le hizo a Bartolomé una primera catequesis y lo invitó a
volver el siguiente domingo a otras catequesis pero trayendo algunos amigos más.
Asi, al domingo
siguiente, vinieron los primeros nueve jóvenes a la catequesis con don Bosco.
Con esto había nacido la gran obra de los ORATORIOS SALESIANOS al mejor estilo
de la pedagogía de Don Bosco.
El 10 de Junio de
1843 Mons Franzoni le entregó los permisos con los que le reconocía el poder
de confesar y de perdonar los
pecados. En la tarea de confesar seguía las orientaciones
de San Alfonso Maria de Ligorio, de Don Cafasso y de don Guala.
Don Bosco ayudaba a
los jóvenes dando una norma muy sencilla: si no sabes como expresarte dí
solamente al confesor que te ayude. Luego, el confesor lo hará todo lo demás.
En los años que
estuvo en el Colegio Eclesiástico se consolidó la persuasión de que, no con
el rigor sino con la bondad podía
llevar a las almas a Dios. La coronación natural de la confesión era la comunión
sacramental a la que muchos de sus niños se acercaban todas las semanas.