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VIDA DE DON BOSCO

CAP 3

 

 EN EL COLEGIO ECLESIÁSTICO “SAN FCO. DE ASIS” ( 1846 – 1844)

 

 

            A don Bosco- recién ordenado sacerdote-  se le ofrecen varios campos de trabajo. Don Bosco le consulta a don Cafasso y éste le aconseja no aceptar estas ofertas. En cambio, si pudo entrar en el Colegio Eclesiástico de San Francisco de Asís que don Cafaso dirigía en Turín para estudiar Teología Moral y completar la formación sacerdotal. Allí se quedara don Bosco durante 3 años. Los sacerdotes estudiantes del Colegio eran 45 . Por la mañana tenia conferencia con don Guala y por la tarde con don Cafasso. Durante el día visitaba hospitales, cárceles, institutos de beneficencia. Predicaba y enseñaba el catecismo a niños y jóvenes. Don Cafasso fue el Director Espiritual de don Bosco. 

  ·        Jóvenes pobres en Turín

  En este  tiempo Don Bosco conoció más de cerca la ciudad de Turín y descubrió la pobreza  y abandono de muchos de sus jóvenes. La ciudad contaba con 125 mil habitantes, de los cuales unos 30 mil eran pobres, Entre ellos había: vendedores ambulantes, vendedores de fósforos,  distribuidores de volantes, lustrabotas, limpiachimeneas, mozos de café, picapedreros, albañiles, estucadores, adoquineros, enladrilladores , entre otros. Don Cafasso invita a don Bosco a visitar a los jóvenes de la cárcel. De a poco va  conociendo la realidad de la ciudad y va tomando conciencia de ello. El delito más común era el robo que lo hacían  por hambre o por  envidia de otros. El año 1846 don Bosco asistió a la ejecución de un condenado a la orca. Don Bosco le perdonó los pecados en una confesión y le dio la comunión. En el momento de la ejecución Don Bosco perdió el conocimiento y se desmayó. Según consejo de don Cafasso nunca más asistió a una horrible ejecución de un condenado al patíbulo.

Luego de este triste sucedo don Bosco se dedicó por entero a formar Oratorios en Turín para educar a la juventud perdida. En 1850 ya había unos 15 de estos oratorio fundados por San Felipe Neri

  ·        Influencia del Colegio Eclesiástico

  Entre 1841 y 1844 Don Bosco permaneció y estudió con alegría y tesón en el Colegio Eclesiástico de Turín. Este había sido inaugurado en 1817 por el teólogo Luis Maria Guala. La espiritualidad del C.E. estaba basada sobre la doctrina de San Francisco de Sales (1567-1622) y de San Alfonso Maria de Ligorio (1696-1787) Existía la convicción de que las almas se ganan con la bondad. Don Bosco consideraba a San Francisco de Sales como modelo de los educadores: en la amabilidad sentó  la base de su Sistema Preventivo. Veía también en San Felipe Neri como modelo de apóstol y amigo de los jóvenes. Decía “Estad alegres” y “Me basta que no comentan pecados”. Y en San Vicente de Paúl don Bosco lo veía como modelo  de apóstol de los pobres y necesitados que encarna el espíritu de servicio y de caridad. El Colegio Eclesiástico de Turín era atendido por fervorosas agrupaciones católicas que seguían las dos clases de espiritualidades: la jesuítica y la salesiana. Los campos de su acción espiritual del Colegio que afectaron de manera a Don Bosco fueron estos 7 aspectos fundamentales:

  1.- Clima y estudio apologético

2.- Difusión de la buena prensa (Las Lecturas Católicas)

3.- Preparación de los nuevos sacerdotes

4.- Fidelidad al Papa

5.- Anti-jansenismo

6.- Santidad y apostolado de los laicos

7.- La espiritualidad (“Dame almas y llevaos lo demás”)

  San Francisco de Sales fue así para Don Bosco, en toda su vida, su modelo e intercesor por su bondad, por su celo por las almas y por la castidad.

  ·        Encuentro con Bartolomé Garelli

  En sus “Memorias del Oratorio”(1873) Don Bosco narra la siguiente anécdota que le pasó. Tenía entonces unos 30 años. Fue el  encuentro que tuvo con un muchacho de nombre Bartolomé Garelli el 8 de diciembre de 1841: “En dic de la Inmaculada Concepción de Maria estuve a punto de vestirme los Sagrados Ornamentos para  celebrar la Santa Misa. El sacristán, José Comotti, viendo a un joven en el lugar lo invitó para que viniera a ayudar a Misa.

-         No sé – le respondió el joven avergonzado

-         Ven! – le contestó el otro- quiero que ayudes a misa

-         No sé – repitió el jovencito- nunca lo he hecho.

-         Qué animal eres! – dijo el sacristán furioso – Si no sabes ayudar a misa ¿para qué vienes a la sacristía? Y diciendo esto tomó un plumero y le golpeó el hombro y la cabeza del muchachito

Mientras el otro (don Bosco) replicó:

-         ¿Qué haces? – grité yo en alta voz- ¿Por qué lo golpeas?

-         Porque viene a la sacristía y no sabe ayudar a misa

-         Ha hecho mal...

-         Y a Ud ¿qué le importa?

-         Es mi amigo. Llámalo inmediatamente. Tengo que hablar con él.

  El muchacho llegó mortificado. Tiene la cabeza rapada, la chaqueta con manchas de cal. Es un joven inmigrante. Entonces le pregunté con amabilidad:

-         ¿Has escuchado Misa?

-         No – le dijo

-         Ven a escucharla, luego te hablaré de algo que te va a gustar.

Terminada la misa y la acción de gracias lo llevé al Corito y yo con la cara bien alegre le hablé y le dije:

-         Buen amigo, ¿cómo te llamas?

-         Bartolomé Garelli

-         ¿De dónde eres?

-         Del pueblo de Asti

-         ¿Qué oficios tienes?

-         Soy albañil

-         ¿Está vivo tu padre?

-         No, ya murió

-         ¿Vive tu mamá?

-         También ella murió

-         ¿Cuántos años tienes’

-         Dieciséis

-         ¿Sabes leer y escribir?

-         No ...

-         ¿Sabes cantar?

-         No ...

-         ¿Sabes silbar?

-         Aquí Bartolomé se rió. Era lo que yo quería. Comenzábamos a ser amigos.

-         ¿Hiciste la primera Comunión?

-         Todavía no

-         ¿Te has confesado?

-         Si, cuando era más chico

-         Y, ¿te vas al catecismo?

-         No me atrevo. Los chicos se ríen de mi.

-         Y  si yo te enseñara el Catecismo ¿vendrías?

-         Si, con mucho gusto

-         También ¿en este lugar?

-         Si, pero con tal que no me peguen

-         Quédate tranquilo. Ahora que eres mi amigo nadie te tocará.

-     Y cuando quieres que empecemos?

-         Cuando Ud quiera

-         ¿Ahora mismo?

-         Si, con mucho gusto”.

Don Bosco se arrodilló y rezó el Ave María. Sobre este hecho, cuarenta y cinco años más tarde dirá a sus salesianos: Todas las bendiciones llovidas del cielo son fruto de ese primer “AveMaría” dicho con fervor y recta intención”. Terminado el Avemaría Don Bosco le hizo a Bartolomé una primera catequesis y lo invitó a volver el siguiente domingo a otras catequesis pero trayendo algunos amigos más.

Asi, al domingo siguiente, vinieron los primeros nueve jóvenes a la catequesis con don Bosco. Con esto había nacido la gran obra de los ORATORIOS SALESIANOS al mejor estilo de la pedagogía de Don Bosco.

  ·        Don  Bosco Confesor de los jóvenes

  Al término del segundo años en el Colegio Eclesiástico Don Bosco dio los exámenes para confesar y celebrar el sacramento de la reconciliación.

El 10 de Junio de 1843 Mons Franzoni le entregó los permisos con los que le reconocía el poder de  confesar y de perdonar los pecados. En la tarea de confesar seguía las orientaciones  de San Alfonso Maria de Ligorio, de Don Cafasso y de don Guala.

Don Bosco ayudaba a los jóvenes dando una norma muy sencilla: si no sabes como expresarte dí solamente al confesor que te ayude. Luego, el confesor lo hará todo lo demás.

En los años que estuvo en el Colegio Eclesiástico se consolidó la persuasión de que, no con el rigor sino con la  bondad podía llevar a las almas a Dios. La coronación natural de la confesión era la comunión sacramental a la que muchos de sus niños se acercaban todas las semanas.

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